Mi primera visita al dentista

La primera visita al dentista para los niños habitualmente llega demasiado tarde

No es aún usual llevar a los niños al dentista con la periodicidad que se suele acudir a un pediatra desde que nacen. Procurar que nuestros hijos lleguen a la edad adulta con una boca sana y estética es una gran responsabilidad, y especialmente, para que aprendan a conservar la dentadura que están “estrenando” y que les debe durar toda la vida.

Es muy importante que sus primeras experiencias sean positivas, es por ello que los odontólogos especializados en los pequeños pacientes están habituado a tratar con niños convirtiendo la visita al dentista en un momento agradable. La prevención y los tratamientos dentales adecuados para niños marcarán de forma notoria su salud dental en la edad adulta.

No existe una edad mínima para llevar al niño por primera vez al dentista, aunque se recomienda realizar una vigilancia desde la fase lactante, cuando inician la dentición y a los dos años de edad.

De cualquier forma, hay una edad en la que todo niño debe ser revisado, y es a los seis años, cuando empiezan a caerse los dientes de leche. Debajo de cada diente de leche hay uno permanente preparado para salir, por lo que cualquier infección puede afectar al diente permanente.

Es muy importante realizar un seguimiento del nacimiento de estas piezas permanentes, enseñarles cómo debe cuidarlos, comprobar que la alineación de la dentadura se realiza de forma correcta y un factor muy importante que condicionará el resto de su vida como es comprobar que no debe tener miedo de acudir al dentista.

Demasiadas malas experiencias son debidas a una tardía consulta al dentista, la falta de prevención y la vigilancia ya que acudir cuando sienten dolor provoca una experiencia poco agradable.

 

Señales que deben alertar a los padres

Existen señales que además pueden alertar a los padres sobre la necesidad de acudir al dentista. Los hábitos nocivos en los niños para una correcta salud dental y de mayor frecuencia son el bruxismo (rechinar los dientes) y la onicofagia (morderse las uñas) y la succión digital (chuparse el dedo). Tanto en las revisiones, como en la primera consulta hay que diagnosticar y prevenir los posibles problemas que puedan afectarles y que cuanto más edad tengan, más difícil serán solucionarlos.

 

El bruxismo

Más conocido como rechinar de dientes y que afecta a casi el 30% de los niños. Al igual que el bruxismo de adultos, en niños también está causado por una serie de factores. A diferencia de los adultos hay una gran posibilidad de que no padezcan consecuencias a largo plazo y que no requieran un tratamiento difícil.

Este hábito puede ocasionar desgaste y deterioro dental y enfermedades en las encías. Algunos padres no perciben que sus hijos tienen bruxismo y es el odontólogo el que lo detecta por el desgaste de las piezas dentales.

Aunque no sientan dolor en las encías, dientes, músculos o la articulación de la región bucal, deberá ser visitar el odontólogo para descartar o diagnosticar el bruxismo y recomendar la mejor opción para solucionar el problema.

 

Posibles causas

Salida de los dientes. Las molestias de la salida de los dientes en la boca pueden causar bruxismo por un periodo corto de tiempo.

Alineamiento. Puede ocurrir cuando los dientes no se alinean correctamente.

Estres. Nerviosismo, estres emocional…. son causas de que cualquiera apriete o rechine sus dientes.

Hiperactividad. Niños con TDAH ( Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), autismo o con alguna condición médica específica pueden no ser capaces de controlar o asentar los músculos responsables del bruxismo.

 

La onicofagia

Es el nombre técnico que se refiere al hábito de morderse las uñas. No sólo tiene efectos estéticos en las manos, aunque sean las más visibles, también tiene efectos en la salud dental.

En primer lugar, los problemas de higiene que puede generar y que pueden desembocar en infecciones bucales como aftas y gingivitis en las encías, y el aumento de la probabilidad de desarrollar caries.

Además, pueden afectar a la posición de las piezas dentales, deformarlos,  y desgastar su esmalte. Estos efectos serán visibles especialmente en las piezas centrales y la única forma de corregirlos será mediante la ortodoncia.

 

La succión digital

Presenta un problema cuando se convierte en una constante y se prolonga demasiado en el tiempo. Aunque lo habitual es dejar el chupete como máximo a los dos años, un 5% de los niños de 6 años continúa chupándose el dedo.

Si el niño persiste en este hábito se deben tener en cuenta que tiene consecuencias a nivel maxilofacial, dental e incluso del lenguaje.

Entre los problemas más comunes, provoca un desplazamiento de la arcada superior hacia delante y la inferior hacia dentro de la boca. Además de causar problemas como la mordida abierta, ya que no hay contacto entre los incisivos superiores e inferiores al cerrar la boca.

 

El doctor Carlos Álvarez es odontólogo especialista en Ortodoncia y en tratamientos a niños a partir de los seis años de edad. Daniel estuvo con él en su primera consulta al dentista y aprendió muchísimo acerca de los cuidados que debe tener para cuidar sus dientes, ya casi todos permanentes. Gracias a ello además descubrió como cepillarse correctamente y alguna cosilla más…